pájaros.
eran pájaros, los que soñaba, con agujeros negros en las
alas del tamaño de las bolas de ping pong. los vi colgados de los cables de la
luz como cuentas de una cuerda-verdugo...
un revoloteo de criaturas muertas, un ulular de pollos
luego vinieron los cerdos que un hombre mataba lanzándoles lisas
bolas de concreto desde la altura
pero tu mano estaba, cada noche, bajo la sábana y pude
contar lo que pasaba. aunque no lo creyeras. y te acercabas tú de mi nuca a mis
labios con esa piedra-imán que es el amor: algo muy raro que está ahí y basta
pero los pájaros con agujeros como bolas de ping pong... fue
cuando quise caminar sobre cristales y comer fuego y... algo que me dijera que
yo también estaba del lado de ellos y no ese preguntar cada mañana si te ha
gustado la mermelada de fresa que compré en Hacendado.
Enhorabuena por este blog tan hermoso. me ha gustado mucho tu poema y esa mezcla entre lo onírico y lo lírico. Con un apunte crítico al final (Ferrán Martínez)
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